viernes, 28 de abril de 2017

FOTOSÍNTESIS ARTIFICIAL


Fernando Uribe-Romo, profesor  de Química de la Universidad de Florida en Estados Unidos, ha descubierto recientemente cómo activar la fotosíntesis artificial en un material sintético, convirtiendo los gases de invernadero en aire limpio y produciendo energía al mismo tiempo. Lo cual contribuiría significativamente con el Desarrollo Sostenible.

El trabajo es un importante avance en materia de fotosíntesis artificial, y tiene un gran potencial para desarrollar una tecnología que podría reducir significativamente los gases de efecto invernadero vinculados al cambio climático, al tiempo que producen energía de manera limpia.

Uribe-Romo y su equipo de estudiantes crearon una manera de desencadenar una reacción química en un material sintético llamado estructura metal-orgánica (MOF) que descompone el dióxido de carbono en materiales orgánicos inofensivos. Es como un proceso artificial de la fotosíntesis similar a la manera que las plantas convierten el dióxido de carbono (CO2) y la luz del sol en alimento. Pero en lugar de producir alimentos, el método de Uribe-Romo produce combustible solar.



Investigadores de todo el mundo llevan años detrás de este hallazgo. Hasta ahora solo se había podido crear combustible a partir de CO2 y luz ultravioleta, que es la que tiene energía suficiente para desencadenar la fotosíntesis artificial en materiales comunes. Por ello, el reto residía en encontrar una fórmula para conseguir que la reacción química se produjera con la luz visible, y es lo que está a punto de conseguir el equipo de Uribe-Romo. 

Uribe-Romo usó titanio, un metal común no tóxico, y agregó moléculas orgánicas que actúan como antenas de recolección de luz para ver si esa configuración funcionaría. Las moléculas ligeras de la antena recolectora, llamadas N-alquil-2-aminotereftalatos, se pueden diseñar para absorber colores específicos de la luz cuando se incorporan en el MOF. En este caso lo sincronizó con el color azul.

Su equipo montó un fotorreactor LED azul para probar la hipótesis. Las cantidades medidas de dióxido de carbono fueron alimentadas lentamente en el fotorreactor -un cilindro azul brillante que se parece a una cama de bronceado- para ver si la reacción ocurriría. La luz azul brillante provenía de tiras de luces LED dentro de la cámara del cilindro e imitaba la longitud de onda azul del sol.

Funcionó y la reacción química transformó el CO2 en dos formas reducidas de carbono, formiato y formamidas (dos tipos de combustible solar) y en el proceso se produjo la limpieza del aire.

Fuentes
INNOVATICIAS https://goo.gl/m8Qu5u
COMPUTERHOY https://goo.gl/MuNMd9

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