sábado, 1 de abril de 2017

OLEO SPONGE LA ESPONJA QUE ATRAPA EL PETROLEO


En la actualidad, los combustibles fósiles siguen representando nuestra principal fuente de energía para su uso en transportes, industrias y hogares. Muchos países con su uso y/o con su extracción, han conseguido desarrollo económico, pero no un desarrollo sostenible. Hasta que no adoptemos por completo una o más fuentes de energía alternas y limpias debemos aprender a convivir con ellos y evitar en lo máximo posible los derrames de petróleo y sus derivados.



Los derrames de petróleo siempre suponen un desastre ecológico de gran magnitud que afecta los ecosistemas marinos y costeros, incluidas las personas que habitan en dichas zonas y viven de las actividades que desarrollan en ellas. Estos daños perduran en el tiempo. Un ejemplo es el caso Exxon Valdez, conocida como una de las mayores tragedias ecológicas causadas por derramamiento de crudo y cuyas consecuencias sobre el ecosistema y las especies que lo habitan aún siguen en estudio. 



El 24 de Marzo de 1989 el barco Exxon Valdez, de la compañía Exxon Mobil, al zarpar de la terminal Alyeska en Alaska se golpeó con un arrecife y derramó aproximadamente 41 millones de litros de crudo en el mar, causando una de las mayores catástrofes ecológicas en el mundo. Alaska, es una de las reservas ecológicas más importantes la cual ofrece cobijo a centenas de especies protegidas o en extinción. Debido a la falta de un plan de contingencia preparado, las compañías responsables y la guardia costera tardaron 15 horas en responder. El crudo se extendió y la marea negra llegó a cubrir 26.000 km2 de mar, afectando directamente 2.500 km del litoral. El daño provocado fue desolador, miles de animales murieron en el acto. Alrededor de 350.000 aves, 3.000 nutrias marinas, 300 focas, 250 águilas calvas, 22 orcas y billones de huevos de salmón y arenque. Los daños se extendieron también a la industria pesquera y al turismo en la zona. [Fuente: Ecologistas en acción]



Después del Exxon Valdez han habido otros accidentes similares alrededor del mundo. Limpiar el petróleo o recogerlo no es tarea sencilla ni barata, implican un gran esfuerzo económico y humano. El mayor esfuerzo se centra en la superficie del agua, donde el petróleo puede ser quemado o recogido con mallas, jabones o materiales absorbentes de última generación, dispersantes químicos, limpieza mecánica, uso de microorganismos que metabolizan moléculas de hidrocarburos, etc. Sin embargo, lo más difícil es limpiar lo que queda debajo de la superficie del agua.

Lamentablemente, ninguno de estos métodos es 100% efectivo. Tomando esto en cuenta, el Departamento de Energía de los Estados Unidos en colaboración con el Laboratorio Nacional Argonne (ANL) están desarrollando la “Oleo Sponge”, una solución para recoger el petróleo sobre y bajo la superficie del agua y que además es reutilizable. 

Para su diseño se ha usado espuma de poliuretano común (la misma que se utiliza en los sistemas de aislamiento de los edificios), dándole una nueva estructura superficial. Normalmente, este material no es capaz de discriminar entre aceite y agua. Para que sea capaz de atrapar el petróleo de forma selectiva, cuenta con una nanoestructura porosa de poliuretano, con una especie de pegamento (una fina capa de átomos de óxido de metal duro) sobre el cual quedan adheridas las moléculas de petróleo. 

En pruebas de laboratorio, Oleo Sponge ha demostrado ser capaz de recoger combustible y petróleo crudo con éxito por debajo de la superficie del agua. Este nuevo material es extremadamente resistente. Después de cientos de ensayos, seguía manteniendo sus propiedades intactas. No sólo sirve para petróleo, sino también para aceite y diversas variantes.



Según los investigadores, esta esponja funciona como "pegamento" ante las moléculas de petróleo, las cuales se unen a una capa de óxido metálico pero sin llegar a mezclarse con la estructura de la esponja. Esto hace que tanto el petróleo y la esponja se puedan reutilizar más adelante.

Durante las primeras pruebas con la esponja han demostrado la fiabilidad de este método, cuyos resultados mostraron una capacidad de absorción 90 veces superior a su propio peso.

Aún faltan pruebas en ambientes no controlados, es decir, derrames a gran escala y en condiciones reales de corrientes y presiones que se tienen a ciertas profundidades. Sólo necesita pasar la aprobación de los órganos reguladores para entrar en acción.

Con esta nueva tecnología se avanza un paso hacia un desarrollo sostenible.

Fuentes


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