Desde el año 2018 Holanda viene planteando un proyecto sorprendente; el diseño, ejecución y puesta en marcha de la primera planta solar flotante sobre el mar. Una planta que cuando esté lista será única en el mundo.
Zon-op-Zee (el sol en el mar), es el nombre de este proyecto que tendrá tres años de duración en el que están implicadas seis empresas y centros de investigación (Centro de Investigación de Energía de Holanda (ECN), la organización de investigación TNO, el Instituto de Investigación Marítima de Holanda (Marin), la empresa TAQA, la Universidad de Utrecht y Oceans of Energy). Y recibirán el apoyo financiero de RVO, la Agencia de Empresas de los Países Bajos.
La planta mejoraría el rendimiento de los paneles fotovoltaicos de hasta el 15% respecto a una similar situada en tierra. Esto además ayuda a que no existan problemas de espacio, que en ocasiones es la primera complicación para instalar este tipo de paneles para aprovechar las energías limpias.
Por su parte, la tarea de la Universidad de Utrecht será comparar la producción en tierra y en plantas solares marítimas.
Su localización estará a 15 kilómetros de Scheveningen, en costa de La Haya. Este año 2019 se construirá y probará un prototipo pequeño de 30 m2 de superficie que irán aumentando hasta alcanzar 2.500 m2 con una producción de hasta 50 kW. Estará sujeta al fondo marino con los habituales sistemas empleados en la industria offshore. Esperan que para años venideros puedan producirse en este tipo de instalaciones desde 1 MW de potencia hasta los 100 MW.
De acuerdo con medios internacionales, la apuesta es todo un reto, sobre todo por las fuerzas destructivas del viento y de las olas en el mar, asunto por el que este tipo de iniciativas no se habían llevado a la práctica.
De ahí, lo excepcional de la iniciativa. “Lo que haremos con este proyecto no se ha hecho nunca”. Lo subraya Allard van Hoeken, ingeniero holandés fundador y máximo responsable de Oceans of Energy, startup que forma parte del consorcio que espera hacer realidad el proyecto.
Se trata de un proyecto que beneficiará a todo el mundo ya que la mayoría de la población se concentra en regiones costeras. Según Hoeken, seis de cada diez personas viven en áreas próximas a la línea marítima. “Esperamos crear un impacto positivo y duradero para todo el mundo”.
¿Te imaginas trabajar en un lugar en donde la cafetera sabe exactamente cómo te gusta el café, en donde puedas recargar tu auto eléctrico y la limpieza esté a cargo de pequeños robots? Todo esto lo hace The Edge, el edificio más inteligente del mundo ubicado en Ámsterdam-Holanda. El estudio PLP Architecture, con base en Londres y oficinas en Beijing, es el responsable de su diseño.
Este edificio sabe dónde vives. Sabe qué auto conduces. Sabe con quién te reunirás hoy y la cantidad de azúcar que le pones al café.
Un día cualquiera en este edificio The Edge comienza con una aplicación de smartphone desarrollada por el principal inquilino del inmueble, la consultora Deloitte. Desde el momento en que te despiertas, estás conectado. La aplicación comprueba tu agenda, el edificio reconoce tu auto al llegar y te indica un lugar para estacionarlo.
Fuente: Bloomberg
Luego, la aplicación encuentra un escritorio para ti. Porque en The Edge no tienes escritorio fijo, nadie lo tiene. Los espacios de trabajo se establecen en función de tus actividades: un escritorio para estar sentado, una mesa para estar de pie, una cabina de trabajo, una sala de reuniones, un asiento en un balcón, o una "sala de concentración." Dondequiera que vayas, la aplicación conoce tus preferencias y ajusta la luz y la temperatura en concordancia. Unos 2.500 trabajadores de Deloitte comparten 1.000 escritorios. El concepto se llama hot desking y se supone que fomenta nuevas relaciones, interacciones aleatorias y, lo más importante, el uso eficiente del espacio.
Fuente: Bloomberg
The Edge es también el edificio más verde del mundo, de acuerdo con la calificadora británica Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology (BREEAM), que le otorgó la puntuación más alta jamás otorgada en materia de sostenibilidad: 98,4%. Esta nueva forma de trabajar consiste en utilizar la tecnología de la información para configurar tanto la forma en que trabajamos como los espacios en los que trabajamos. Tiene que ver con la eficiencia de los recursos en el sentido tradicional, The Edge es completamente sostenible y respetuoso con el ambiente, sus paneles solares de última generación generan más electricidad de la que consume el edificio.
Los paneles LED súper-eficientes, hechos por Philips específicamente para The Edge, necesitan tan poca electricidad que pueden ser alimentados usando los mismos cables que transportan datos para Internet (PoE). Los paneles también están equipados con sensores de movimiento, luz, temperatura, humedad y energía térmica, creando un "techo digital" que interconecta el edificio como la sinapsis en el cerebro. En total, The Edge tiene cerca de 28 mil sensores.
Al norte, los 15 pisos de altura construidos de su atrio permiten tener luz natural al interior y dispone de un vidrio más grueso para impedir el ruido de una autopista; al sur están las zonas más pequeñas con el fin de dar sombra y masa térmica y, en simultáneo, captura el agua lluvia y la almacena en cisternas para usarla en los inodoros y en el riego de plantas y jardines.
Fuente: Bloomberg
Pero también tiene que ver con el mejor aprovechamiento de los seres humanos. Proporciona un ambiente a lo Silicon Valley donde se dispone de espacios para relajarse, jugar o cafeterías inteligentes que saben de antemano la comida preferida de cada persona. Sobre todo se prioriza el bienestar del empleado, su espacio para la creatividad y eficiencia. Y si sales de una sala, tranquilo el edificio ahorra energía y apagará las luces y bajará el sistema de climatización.
El gimnasio del edificio invita a relajarse con un poco de ejercicio. Apenas entrar la aplicación monitorea automáticamente tu progreso. Algunas de las estaciones de ejercicio aprovechan la energía que generas en tu entrenamiento y envían los watts a la red eléctrica.
Un pequeño robot sale por noche a patrullar. Si se dispara una alarma, el androide equipado con cámaras puede identificar al culpable o avisar si fue una falsa alarma. Puede navegar de forma automática o puede ser dirigido por control remoto.
Fuente: Bloomberg
Para una limpieza más inteligente, los sensores integrados en los paneles de luz registran la actividad durante el día, por lo que al final de la jornada, el personal y los robots encargados de la limpieza pueden centrarse en las áreas que más se usaron.
El corredor ecológico es otra novedad que permite relajación y contemplación además de ayudar a la conservación de especies beneficiosas para la ciudad: aves, murciélagos, abejas e insectos son los vecinos del edificio en la terraza orientada al norte. Pajareras y cajas de murciélagos están escondidas discretamente en el paisaje. Hay varias torres tipo colmena destinadas a varias especies de abejas, que visitan las flores en la terraza pública.
Fuente: Bloomberg
The Edge demuestra que la búsqueda de un ambiente de trabajo dinámico y de colaboración puede venir junto al éxito con la consecución del más alto nivel de sostenibilidad posible para un edificio. Se considera oficialmente como edificio de oficinas más sostenible del mundo.
Las aplicaciones de la tecnología 3D son tan diversas que queda hasta difícil acompañar tantas novedades. Es sabido que Holanda está apostando por la impresión 3D: además de casas y puentes de acero, ahora una oficina local está reciclando bolsas plásticas de basura para crear muebles, y lo mejor es que, en vez de crear artículos de lujo vendidos en galerías de diseño, la idea es que las más reciente creaciones sean llevadas a la calle.
Bautizado como “XXX”, el prototipo es una invención de la oficina The New Raw en Rotterdam, las piezas han sido pensadas para los residentes de Ámsterdam que hoy generan anualmente un promedio de 23 kilos de basura plástica per cápita. Según la compañía, ese material es suficiente para construir un banco para cada dos habitantes, o sea, no va a faltar bancos en la plaza.
Los bancos impresos parecen asientos de balance y acomodan hasta cuatro personas. Según la firma, estas bancas pueden ser fácilmente personalizadas y la intención es insertar mensajes o logotipos. Una idea por ejemplo es que el propio asiento contenga una campaña de reciclaje, invitando a los habitantes a hacer la recolección del material. Al final de su vida útil, el banco puede reciclarse de nuevo hasta siete veces para crear más muebles para espacios públicos.
El proyecto Print Your City! ("¡Imprime tu ciudad", en inglés) explora el concepto de la aplicación de la impresión 3D en los desperdicios plásticos, como una forma de rediseñar el espacio público. Como el nombre sugiere, Print Your City! es un llamado a la acción, congregando a los ciudadanos para reciclar residuos domésticos para transformarlos en materia prima de mobiliario urbano.
Sus creadores indican que con este proyecto están haciendo factible la ciudad circular. Una ciudad donde otros elementos necesarios para el ámbito urbano (tales como contenedores para material de reciclaje, estacionamientos para bicicletas, asientos, paradas de autobús, patios de juego, etc.) sean impresos en 3D a partir de plástico reciclado, como se puede observar en este video.